Introducción

(concepto, metodología, aclaraciones)

El siguiente informe es una recopilación de datos sobre el rock producido en Panamá durante el 2020. Para este conteo se contemplaron bandas panameñas y bandas extranjeras radicadas en el país, así como de músicos panameños radicados en el extranjero.

Se tomaron en cuenta los lanzamientos realizados a través de plataformas digitales de streaming como Spotify, Deezer, Apple Music, entre otras; plataformas digitales de pago por descarga como Bandcamp y ReverbNation; y de vídeos como YouTube. También se tomaron en cuenta los lanzamientos físicos editados entre enero y diciembre de 2020.

Para obtener la información se realizó una convocatoria a través de las redes sociales de Otra Mirada: Sonidos por Descubrir (@OtraMiradaPTY en Twitter e Instagram) para que los propios artistas enviaran la información. Aunque algunas bandas atendieron a la convocatoria, la principal fuente de datos fue la investigación propia: consultar las cuentas de los artistas en redes sociales, Spotify, así como Bandcamp. Una herramienta importante fue la playlist de Spotify “Rock Panamá 2020” (actualmente intitulada Rock Panamá 2021) de Otra Mirada: Sonidos por Descubrir. También consulté información de otras organizaciones y medios digitales como Rockistmo, Adulterio Creativo (quienes, amablemente, me facilitaron una base de datos con información ya recoplida), RockzanyPrensa Rock, para corroborar datos. Otras fuentes de información fueron las playlist de Spotify Panamá Na Má de Cienfue y Panamá Rock 2020 de Nano Alemán. También se consultaron otras fuentes como la gerencia de la tienda Universe Zero, al guitarrista y locutor Servio Tulio “Pitongo” González, y el músico y gestor cultural Rodrigo “Yigo” Manzo Valdebenito.

Si bien en la recopilación de datos aparecieron artistas que no son intérpretes de rock en alguno de sus subgéneros (en su mayoría canción de autor, reggae roots, electrónica y ambient, y pop) estos no fueron incluidos en las estadísticas finales.

Un elemento complejo a la hora de realizar este trabajo y que no se pudo resolver satisfactoriamente fue la clasificación de cada uno de los registros según su subgénero dentro del Rock. La variedad de subgéneros que existen actualmente y los diversos criterios para clasificar a un artista o una pieza dentro de un determinado subgénero hacen difícil la tarea en muchas ocasiones.

El objetivo de este trabajo, más allá de un mero ejercicio estadístico y recopilatorio, es llevar un registro de la actividad discográfica de la escena roquera de Panamá, incluyendo a los panameños que estén radicados en otros territorios. Además, de esta forma, se plantea facilitar el registro histórico del rock de Panamá. Éste es un intento para evitar que se repitan los errores de las décadas anteriores y que hoy en día dificultan el estudio del rock panameño. Este informe puede servir como un punto de partida para quien desee elaborar contenido investigativo o periodístico (audiovisual, sonoro, digital, texto) sobre el este género musical en el país, al menos de la producción actual. Por último, este documento también sirve como herramienta para acabar con el falso concepto de que en Panamá “no se produce rock”.

Hay que aclarar que, si bien esta es una herramienta para hacer un trabajo de ese tipo posteriormente, este informe no debe interpretarse como un directorio de las bandas existentes en la escena local. Hay muchas bandas vigentes que no editaron material durante el 2020, pero que han publicado música en años anteriores. No debemos olvidar las particulares circunstancias en las que se desarrolló el 2020 y que han afectado todas las actividades de la humanidad a nivel mundial.

En consultas con el historiador musical panameño Mario García Hudson – el más grande referente de su tipo en Panamá– para los fines históricos, un artista existe cuando edita algún tipo de material, no importa el formato o plataforma. Comparto criterio con García Hudson y, por tanto, se decidió que serán considerados lanzamientos oficiales, discos de larga duración (LP), duración extendida (EP), y sencillos publicados en formato digital o físico. Material lanzado bajo el formato “en cuarentena” como presentaciones a través de sesiones en directo por redes sociales (Instagram o Facebook, por ejemplo), formatos acústicos, reversiones de música de otros artistas no serán considerados para este reporte. Existen algunas excepciones de material editado directamente en YouTube; pero que, tras una investigación más exhaustiva, son añadidos al listado, porque los artistas o bandas les dan la categoría de “lanzamiento oficial”. Muchas veces, son publicados en esta plataforma, YouTube, por temas de presupuesto o principios artísticos/personales de los intérpretes.

En este sentido, el reporte incluye reediciones de material publicado en años anteriores y que se han relanzado en formato físico o viceversa: La llegada a los formatos digitales de material lanzado en soporte físico en el pasado. En este tipo de casos, se hace la salvedad del registro.

El hecho de que la actividad artística esté tan centralizada en la ciudad de Panamá y las áreas urbanas, genera dificultades en la recolección de información de artistas y bandas de otras regiones del país que no sean la ciudad de Panamá.

También, creo, es importante alertar sobre la ruptura de comunicación que se da entre artistas y medios de comunicación. A pesar de existir toda una variedad de medios digitales, estaciones de radio, o programas unitarios interesados o enfocados en el rock, particularmente en el de Panamá, muchos artistas no dan a conocer su material ante los medios. Se limitan a la promoción dentro de sus círculos, redes sociales, y el boca a boca. Al menos en mi caso, son más las veces en las que yo encuentro a los artistas y su música que las veces en que un artista se me acerca para presentarme su trabajo.

Estas dificultades no se limitan a los grupos de las provincias o de géneros underground, que por prejuicios o por la naturaleza de su proyecto no acuden a los medios “tradicionales", también incluyen bandas o músicos que podrían considerarse de géneros mainstream. Mejorar la comunicación entre bandas y medios de comunicación no puede ser más que algo bueno para la escena local. Mejorar este aspecto, estoy seguro, dejará buenos frutos para todos los involucrados en el rock de Panamá, desde músicos hasta comunicadores y, por supuesto, el público. 

Si bien el trabajo de investigación ha sido profundo, extenso, y pretende tener la suficiente rigurosidad para que sea confiable y válido; es posible que requiera de posteriores actualizaciones para incluir material que quizás haya quedado fuera del registro al cierre de la edición. Todavía estoy en búsqueda de métodos y procesos que puedan mejorar estos fallos metodológicos.